La conservación de la biodiversidad es de las tareas más apremiantes de la humanidad en todas las latitudes del planeta y la misma conlleva un gran esfuerzo en investigaciones científicas, tratamientos y en el caso particular de los manatíes varados en El Caribe, una inversión importante en términos económicos.
Tal es el caso de la bebé manatí que recientemente fue rescatada en un caño tributario del Río Grande de Loíza. Gracias a la Red Caribeña de Varamientos y al Centro de Conservación de Manatíes, la criatura está recibiendo todas las atenciones médico- veterinarias que requiere dicho caso. En la mañana de ayer, la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario Fuentes, junto a un equipo de voluntarios y personal municipal, visitaron las instalaciones de la entidad, ubicadas en el Recinto de Bayamón de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR), para llevar una aportación de fórmula alimenticia marca Elecare, que es la que requiere la manatí de semana y media de nacida.
“Gracias a Dios, se rescató a tiempo y aunque tiene algunas abrasiones en la piel y estaba deshidratada, ya está bajo tratamiento de antibióticos por una infección. Loaiza, como la bautizamos los loiceños, se está alimentando bien. Hoy entregamos cuatro cajas de 6 latas de Elecare, gracias a la aportación voluntaria de empleados municipales y del comerciante Iván Beauchaump, de los centros WIC de Loíza. La bebé manatí pesa 50 libras y estará en este Centro varios años. Todo depende de cómo vaya evolucionando, pues la meta es devolverla al mar a reencontrarse con los de su especie”, detalló Nazario Fuentes.
Los visitantes hicieron un recorrido por las facilidades, con la orientación de Carla Rivera y el personal del turno. “Las atenciones son altamente profesionales, esto es como un NICU de bebés humanos, donde se mide constantemente el pulso de la paciente, incluso cuantas veces sube a la superficie a aspirar aire en un tiempo determinado. Puerto Rico entero tiene que estar muy orgulloso de la Red Caribeña de Varamientos, del Dr. Antonio Mignucci, de la Red de Conservación y de su personal. Por eso hay que continuar ayudando”, añadió la alcaldesa, al exhortar a los ciudadanos a unirse al esfuerzo.
Las aportaciones se hacen mediante ATH Móvil en el 787-400-2783. “Aquí hay gente laborando 24 horas al día y además de manatíes adultos, también atienden otras especies como aves marinas y tortugas. Me impactó el caso de una tortuga denominada ‘peje blanco’ que perdió una parte de su caparazón y aquí de estableció un plan para cubrir esa zona en lo que naturalmente se regenera”.
En el caso de la manatí bebé, aún no tiene nombre oficial hasta que cumpla un tiempo determinado de tratamiento, como es el caso del manatí adulto llamado Mabó, que fue rescatado en aguas del Muelle ABC de la Autoridad de loa Puertos en San Juan en el año 2016. Al llegar, estuvo en estado crítico, con tan sólo un 30% de probabilidades de sobrevivir. Estaba deshidratado con laceraciones y abrasiones por todo el cuerpo, lo cual requirió una intervención agresiva por parte del veterinario del Centro, informó el Dr. Mignucci en aquel momento.
El Centro escogió el nombre para el cachorro para cumplir con la tradición de nombrar a sus manatíes rescatados con nombres taínos. “Ellos escogieron el nombre de Mabó, honrándolo con el nombre del cacique líder del yucayeque de Guaynabo y San Juan. Como en el 2013 se rescató otra manatí en Torrecillas y se llamó Yuisa, pues ya nosotros estamos en fila para llamar Loaiza a la bebé manatí, pero esperamos a que se cumplan los protocolos del Centro. Nuevamente, el País debe apoyar decididamente al Centro, porque parte de la creación de Dios se está perdiendo y es nuestra obligación proteger la biodiversidad”, finalizó Nazario Fuentes.